Crisis social: ABP, un modelo que promueve comunidad

Entrevista a Patricio Traslaviña, experto en educación técnico profesional y magister en gestión y liderazgo pedagógico. Dirigió la línea de Desarrollo de Capital Humano y fue encargado del trabajo con liceos técnico profesionales de Ayllu Solar. Su cercanía con el proyecto y con la gente nos motiva a rescatar su opinión sobre la contingencia del país.

Actualmente, nuestro país enfrenta una crisis social y política, que ha visibilizado la pérdida de confianza en las autoridades y la urgencia de una nueva agenda social, que permita generar los cambios necesarios para construir una sociedad más justa y digna. Otro punto relevante que ha surgido a partir de las movilizaciones, es la discusión de la actual Constitución y la creación de un nuevo documento que la reemplace, en el cual la ciudadanía espera participar.

A partir de este panorama, es inevitable reflexionar cuál es el rol de la escuela y cómo ésta puede ser un actor clave a la hora de tratar temas de contingencia social. Patricio Traslaviña, menciona que “el gran espacio de interacción social formal que tiene hoy la sociedad es la escuela. Es muy deseable que los niños estén en la escuela trabajando estos temas, interactuando democráticamente. Creo que esta situación de efervescencia social es la mejor escuela para el aprendizaje de una mejor democracia, más participación y para formar jóvenes comprometidos con sus comunidades.”

En la línea de Ayllu Solar, las escuelas, liceos y colegios, tienen un rol destacado, ya que a través del ABP han realizado proyectos con energía solar, refrescando el paradigma de enseñanza-aprendizaje en aquellos docentes y estudiantes que han sido parte de esta apuesta. Al respecto, Patricio Traslaviña reconoce que “desde el punto de vista de lo que proponemos en Ayllu, la metodología ABP cambia este modelo del estudiante receptivo y pasivo, que recibe información como un buzón y después la muestra a través de una prueba. Esta propuesta aporta a la construcción de una sociedad, donde los jóvenes toman conciencia, miran el contexto en el que están viviendo: sus problemas familiares, comunitarios, los temas sociales y los resuelven a través de un trabajo educativo. Aquí, los profesores orientan las posibles salidas, para que los alumnos elijan aquella que les dé mejores oportunidades de desarrollo y de aprendizaje mucho más relevante.”

De este modo, ABP logra la participación activa de jóvenes y niños en su propio aprendizaje, además de exponer sus problemáticas como modelos para crear nuevos conocimientos. Paralelamente, Ayllu Solar ha buscado trabajar en comunidad, potenciando capacidades y aprendizajes, con el fin de aportar a una Región que tiene un gigantesco potencial ligado al sol.

“En ese sentido, el ABP, aparte de ser muy horizontal en la relación de aprendiz – maestro, es también una opción muy interesante de comunicación entre personas para resolver problemas comunitariamente. Esto está asociado a aprendizaje colaborativo, a formas de explorar la información mirando lo que ha ocurrido con experiencias anteriores. Tiene todas las oportunidades de convertirse en una metodología que ayuda a resolver los problemas que la efervescencia social está tratando de resolver.
Cuando un profesor comienza a trabajar esta metodología empieza a hacer un modelaje de comportamiento democrático, de comunión con otros. Es posible resolver problemas de la comunidad a través de pensamiento colectivo y por medio de estas reflexiones empiezan a tratar de hacer un crecimiento más colaborativo”
, asegura Traslaviña.

El trabajo en comunidad y la inclusión de los actores en su aprendizaje, son puntos claves que permiten al ABP ser un modelo importante en cuanto a la recuperación de una sociedad más participativa, que decida la solución de sus problemáticas. En esta contingencia social que nos acompaña, nos cuestionamos qué estamos haciendo para enfrentar y propiciar los cambios que la ciudadanía necesita. Al respecto, le preguntamos a Patricio Traslaviña cuál podría ser el aporte que deja Ayllu Solar, a lo que él contestó:

“El trabajo en equipo, teniendo en cuenta a las comunidades. Estos proyectos se han dialogado con ellos, se han adaptado a la idiosincrasia de los habitantes de la región. Yo creo que eso es un aprendizaje para un país que aborda muchos proyectos de manera vertical, sin consultar a la ciudadanía y pensando solamente en la rentabilidad, sin involucrar a los grupos más desfavorecidos. Ayllu tiene un fuerte componente de formación, para que la gente entienda lo que está viviendo y cómo puede desarrollar a través de sus propias capacidades todos estos procesos. Además, se ha buscado encontrar el sentido del proyecto junto con todos sus actores, lo que hace mucha falta a nuestro país” finalizó.